viernes, 30 de enero de 2015

El violinista en el tejado


Mis musicales favoritos son The Sound of Music y Fiddler on the Roof. El tercer puesto creo que se lo lleva South Pacific... o Les Misérables... o Ragtime mmm... bue, al menos los primeros dos son inamovibles.

Demás está decir que el alma de The Sound of Music es Julie Andrews. La música es preciosa, la ambientación de ensueño pero la historia detrás es bastante simple. En cuanto a Fiddler... ahí ya hay mucho más para analizar. Lo primero que se tienen que sacar de encima algunas personas (por ej. mi madre cof cof) es la idea de que van a ver una película religiosa, sobre judaísmo... no me parece que sea lo central.

Es una peli sobre el paso de la vida, la moralidad, el uso de la razón, la familia,... volar del nido, dejar volar, adaptarse, sobrevivir, amar, encontrarle un sentido a la existencia, etc. etc. etc..

Y aunque la canción más popular de Fiddler es sin dudas "If I were a rich man"... me quedo con "Sunrise, sunset", "Sabbath prayer", "Far from the home I love" y "Do you love me" (en este orden).

"Sunrise, sunset" es *simplemente* un compilado de todo nuestro paso sobre la tierra. En una canción que dura sólo unos minutos se resume absolutamente todo. Y lo peor es que suena sencillita jeje.

"Sabbath prayer" es también otro pequeño gran resumen del rol que deberían tener los padres dentro de una familia. Parece una obviedad pero noto que muy pocos crían a sus engendritos para ser seres -sana y productivamente- independientes.

Bue, la peli dura unas tres horas y es jugosa de principio a fin. No soy crítica de cine ni pretendo que este blog tire para ese lado... pero digamos que esta peli pinta bastante claramente mi forma de ver la vida, lo que hubiese querido tener mirando al pasado y lo que querría tener a futuro (dejando de lado el final).

Un blog más...

Ok, empecé a escribir este tipo de pavadas -onda diario íntimo- hace décadas pero siempre terminé borrando todo al poco tiempo (después de comprobar mi alarmante estado mental, ja).

Sin embargo, aquí estoy otra vez, a punto de escribir aún más pavadas, perfeccionadas y amplificadas por el paso de la "vida". "Vida" entre comillas porque en realidad voy a escribir sobre la vida que no tengo.

Muchos dirán que para esto sirven los psicólogos o los amigos. Bue:
1) no estoy por garparle a un psicólogo simplemente para escuchar los mambos que debería procesar en un círculo social acorde
2) no tengo un círculo social acorde

Por ende voy a tirar mis palabras al viento.

En fin, siempre el disparador para la creación de estos blogs fue el judaísmo. Tengo una especie de obsesión desde niña. No pasaría como obsesión si, justamente, estuviera metida en el círculo social adecuado... pero para la gente que tengo alrededor soy un bicho raro, con intereses raros -y cansadores-.

En casa el tema "religión" es tabú, hasta el día de la fecha. Mi padre se llama al silencio y mi madre: a la disputa. A ella no puedo comentarle ni J sobre lo que pienso porque lo toma todo para el lado de los tomates, como un ataque personal. Supongo que todo es fruto de la ignorancia. Ni mi padre creo que sepa bien de qué "salió", ni mi madre creo que entienda que el judaísmo no es sólo una religión.

Cada noche me acuesto y surgen mil asuntos en mi cabeza, que olvido a la hora de sentarme a la pantalla. Intentaré retener algunos para seguir explayándome.