jueves, 19 de febrero de 2015

La mala semilla - Parte II

Ahora bien, cuando me enteré -de "casualidad"- que papá era judío (casi terminando el secundario) me pasaron dos cosas:

1) pude explicarme por qué sentía esa atracción fatal hacia el judaísmo (aunque al día de la fecha todavía me parece "de no creer")
2) por un tiempo me alejé completamente del tema (en el momento no dije nada pero me sentía medio despechada, con bronca... me sentía estúpida... y me sentía en "tierra de nadie")

Todo esto me lleva a pensar: por qué? O sea, qué explicación racional existe para esta conexión tan fuerte que siento?

Leí mil veces sobre gente que se siente judía... y leí la misma cantidad de comentarios de judíos que cuestionan esa afirmación, casi ridiculizando el "sentimiento".

Bueno mis estimados, insisto, no puedo decir por qué (será el bendito inconsciente colectivo? será el alma? qué será será?)... pero doy fe: esa sensación de conexión, de pertenenciaexiste.

Es curioso que los mismos que ponen en tela de juicio ese sentimiento, crean que los judíos "pura cepa" tienen a su judaísmo siempre latente. Como diría Tevye: "in other words"... un hijo de una madre judía tiene realmente un alma diferente a la del hijo de un padre judío? No es simplemente por estar del lado equivocado pero por más explicaciones que lea sigo sin entenderlo.

Por ej., respuestas típicas:
1) la madre es la que lleva a su crío durante 9 meses en la panza, la que lo alimenta
- en qué influye, cómo se supone que los nutrientes moldean más a mi alma que el 50% de ADN de mi padre... o qué porcentaje se suma al ADN de mi madre?
2) la madre es la que pasa más tiempo en la casa
- cuestionable hoy en día... además, estar en casa puede significar lisa y llanamente: cocinar y lavar (de chica me acuerdo que ese era el rol de mi madre... en cambio cuando llegaba mi padre del trabajo, nos poníamos realmente a conversar no sólo sobre lo que había pasado durante el día sino sobre cosas más "voladas"... intelectualmente hablando, me formó o influyó mucho más él)

De todas formas, si existe un alma X esperando a ser "activada", es lógico pensar que cualquiera puede ser el disparador/potenciador.

Desde una perspectiva histórica, es más entendible (http://www.enlacejudio.com/2012/06/01/las-mujeres-judias/)... lo que no es entendible es que disposiciones humanas se tomen por divinas, que así se tornen inmodificables (o modificables cuando apetece).

Mezclar creencias con leyes divinas, con leyes humanas, vida tribal con religión,... todo un combo (tengo en claro la posición "ortodoxa" sobre lo escrito en el Talmud).

No entiendo cómo buena parte de los rabinos no ortodoxos (incluyendo a alguno sefaradí que calificaría como tal) piensan que esta ley es modificable, que no tiene realmente razón de ser hoy por hoy... y sin embargo muchos se muestran pasivos al respecto.

Otra cosilla que leí por ahí es que dentro del círculo ortodoxo algunos nos consideran "Zerah Yisrael" o "semilla de Israel"... que tenemos digamos más probabilidades de tener un alma judía que un gentil estándar y por ende nos tienen que facilitar el proceso de conversión para "activarla" (ya parece una versión nueva de Windows). Esto me lleva a pensar... qué pasa si alguien nace con un alma judía pero esta no es reconocida? es voluntad divina? no es realmente un alma judía si otro no la reconoce? Y por qué está en manos de ortodoxos esa decisión... por qué no se reconocen todas las conversiones halájicas?

Algunas cosas que leo me parecen tan poco divinas, tan "humanas" (por ej. http://majshavot.org/includes/uploads/articulos/4a1e6-el-edicto-rabinico-sobre-conversion-en-la-argentina.pdf).

Bue, casi las 6am. y sigo intentando resumir todo para que entre en un sólo post pero es imposible, se está haciendo una mezcla ilegible. La seguiré en otro momento.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La mala semilla - Parte I

Eso. Soy... o fui una mala semilla (que por desgracia brotó y se convirtió en esto). En muchos sentidos pero considerando la razón de ser de este blog: mi papá es judío.

Me metieron de prepo dentro de un marco católico pero en casa jamás se tocó el tema "religión", de ninguna especie. La única religiosa de ambas ramas de mi flia. era mi abuela materna pero no se metía con nadie, no pretendía imponer sus creencias.

Crecí sin saber que papá era judío... increíble pero jamás se mencionó en una mísera reunión familiar. Al parecer para él siempre fue una carga pesada y quería liberar a sus hijos (y a él mismo, supongo). Nunca lo pude hablar pero supongo que fue porque creció en una época particularmente mala, con parte de la flia. tal vez demasiado ortodoxa como para lo que su cerebro estaba dispuesto a tolerar.

En fin, después retomaré los mambos mentales de mi padre... por ahora sigo con los míos.

Bueno, de chica vivía las primeras clases de catequesis en la primaria como si fueran horas para escuchar cuentos. Recortar figuritas para pegarlas después en un libro, cantitos sin significado real. La primera vez que recuerdo que me planteé mis propias creencias fue cuando me mandaron a escribirle una carta a Jesús para quemarla posteriormente (no me acuerdo la edad pero calculo que habré tenido unos 7 años). Me acuerdo que empecé con un "Querido Dios". Mi visión en ese entonces (y a decir verdad, hasta el momento) era un "Dios" como sinónimo de "fuerza creadora"... algo que forma parte de todo pero a la vez de nada, algo que está "más allá", que no se puede ver pero aún así le da sentido a la existencia. En otras palabras, cada vez que pensaba en "Dios" no se me venía a la mente "Jesús", no se me venía a la mente ninguna imagen... sólo dialogaba directamente con ese "Dios" en el "aire". Por entonces me tuve que morfar la sonrisa socarrona de una maestra cuando le dije que la noche anterior había hablado con "Dios". Así siguió, sin intermediarios. Creía en "Dios" no en toda la parafernalia alrededor.

A los 8 años empecé mi vida social fuera de la primaria y la flia.. Por un lado, el colegio exigía que hiciéramos la Primera Comunión en algún lado. Decidí seguir a las niñas populares y caí en una Iglesia llena de personas copadas... digamos que un 98% de la gente ahí era muy "liberal". La pasábamos bien, para qué negarlo. No rendimos ningún examen... de hecho sinceramente ni me acuerdo qué estudiamos. Seguíamos entonando canciones pegajosas sin significado real (al menos para mí), íbamos los domingos a ver los asados que organizaba el -también copado y liberal- párroco junto con los Boy Scouts o un grupo por el estilo. Misión cumplida: tomé la primera de las dos únicas hostias que probé en mi vida (la 2da. también fue por obligación, en la última misa de 7mo. grado... aunque no fue válida porque no me confesé antes :P jaja).

Por otro lado a esa misma edad comencé a estudiar inglés en un instituto particular... y se abrió un mundo nuevo: iban chicos (oh, varones!) de distintos colegios y backgrounds. Buena parte del alumnado y del staff docente era judío. Ahí saltó mi mmm "fascinación". Devoraba los chusmeríos de mis compañeros: desde por qué no iban a clases en "Yom Kippur" hasta el quilombo que había tenido una chica en su casa porque uno de sus hermanos mayores se había metido con una muchacha no judía. Lo que más me llamaba la atención era la seguridad con la que hablaban de su mundo. Quiero decir, no daban vueltas, no dudaban y, sobre todo, no parecían hipócritas con respecto a sus creencias (onda, no andaban desparramando el "amor de Jesús" por doquier y después iban a meterle la pata a alguien para que se cayera, por poner un ej. cualquiera). Y ese interés se convirtió en una obsesión crónica. Soñaba con que alguna vez pudiera acompañarlos a una sinagoga, al colegio, a la casa, donde fuera... para ser testigo presencial de cómo vivían (y para sentirme parte también, lo admito). Lo mismo me pasaba con mis vecinos o incluso se me cruzaba por la cabeza cuando me topaba con alguien con kipá/sombrero por la calle.

Pero un día se me dio por comentarle todo esto a mi madre y recibí como respuesta -en un tono muy "furioso"-: "prefiero que seas una buena judía a una mala católica". No entendí su reacción... no entendía ni el tono ni tampoco por qué ella suponía que yo quería ser judía... no había mencionado ni se me había ocurrido una posible conversión. Sólo quería aprender, chusmear, conectarme. Sin embargo entendí que el asunto no era bien recibido, que tenía que "cajonearlo". Eso, sumado a mi timidez a la hora de pedirle ayuda a alguien fuera de mi círculo más cercano, me llevó a no poder experimentar todo lo que hubiese querido.

En el primer año del secundario me declaré abiertamente "atea" (no conocía el concepto de agnosticismo) y empezaron a saltar más y más conflictos (ya no me movía en un colegio dentro de todo liberal sino en uno plagado de religiosas hipócritas). Con la madurez que me dieron los años, a los 16, me negué rotundamente a hacer la Confirmación (para entonces había tenido tantos choques con las catequistas de turno que no pusieron la menor resistencia, ja). Estaba oficialmente fuera del sistema.

sábado, 7 de febrero de 2015

El drama de los matrimonios mixtos

Me pregunto una y otra vez por qué las instituciones que se ocupan de los matrimonios mixtos se ocupan de los matrimonios mixtos... ja.

Es que la lógica dice:
1) si alguien es hiper observante/religioso difícil que llegue a considerar casarse con alguien que no esté siquiera dispuesto a criar a sus hijos dentro de sus creencias
2) si el amor puede más, el matrimonio se va a terminar concretando
3) si se concreta y tienen hijos, los que van a necesitar más apoyo son los pobres críos
4) porque... cómo orientar a los padres para que hagan lo "correcto"?

Si:
1) crían a los hijos en ambas creencias el ambiente se torna ridículo
2) si crían a unos hermanos en una creencia y a otros en otra (así, eligiendo al azar)... se torna aún más ridículo
3) si imponen una creencia puede que la pifien
4) si imponen una creencia sin aplicarla en el hogar... mmm crecen exponencialmente las chances de pifiarla

En fin, para sintetizar, creo que la única salida saludable para un "matrimonio mixto" es: dejar que los hijos tomen el camino que se les cante, sin tironear para ningún lado, sin ocultar/negar data alguna, proveyendo la que les sea requerida en tiempo y forma.

En cuanto a la paz familiar fuera del tema hijos, es tan fácil de resolver como elegir en qué casa pasar una celebración: acomodando el calendario equitativamente. Fuera de esas pequeñas juntadas, nadie debería meterse en la vida del matrimonio: punto.

Y sí, la vejez o golpes psicológicos fuertes pueden cambiar la cabeza de uno o ambos miembros del matrimonio... entonces? Si ya hay hijos crecidos no es momento para imponer nuevas ideas, si se hizo un acuerdo previo hay que mantenerlo y si los nuevos rayes realmente se hacen intolerables: divorcio (ok, se debería considerar antes pero llegado el caso estem...).

O sea, para analizar estas cuestiones se necesita tanto apoyo?

Qué pasa, insisto, con los miles de miles de niños/adultos que sufren las consecuencias de las malas decisiones que los padres tomaron por ellos? Están lisa y llanamente a la deriva. Ok, el tema creencias no es de los únicos mambos que les pueden pasar pero es uno muy jorobado. Me parece que deberían existir más programas orientados a este grupo.

viernes, 30 de enero de 2015

El violinista en el tejado


Mis musicales favoritos son The Sound of Music y Fiddler on the Roof. El tercer puesto creo que se lo lleva South Pacific... o Les Misérables... o Ragtime mmm... bue, al menos los primeros dos son inamovibles.

Demás está decir que el alma de The Sound of Music es Julie Andrews. La música es preciosa, la ambientación de ensueño pero la historia detrás es bastante simple. En cuanto a Fiddler... ahí ya hay mucho más para analizar. Lo primero que se tienen que sacar de encima algunas personas (por ej. mi madre cof cof) es la idea de que van a ver una película religiosa, sobre judaísmo... no me parece que sea lo central.

Es una peli sobre el paso de la vida, la moralidad, el uso de la razón, la familia,... volar del nido, dejar volar, adaptarse, sobrevivir, amar, encontrarle un sentido a la existencia, etc. etc. etc..

Y aunque la canción más popular de Fiddler es sin dudas "If I were a rich man"... me quedo con "Sunrise, sunset", "Sabbath prayer", "Far from the home I love" y "Do you love me" (en este orden).

"Sunrise, sunset" es *simplemente* un compilado de todo nuestro paso sobre la tierra. En una canción que dura sólo unos minutos se resume absolutamente todo. Y lo peor es que suena sencillita jeje.

"Sabbath prayer" es también otro pequeño gran resumen del rol que deberían tener los padres dentro de una familia. Parece una obviedad pero noto que muy pocos crían a sus engendritos para ser seres -sana y productivamente- independientes.

Bue, la peli dura unas tres horas y es jugosa de principio a fin. No soy crítica de cine ni pretendo que este blog tire para ese lado... pero digamos que esta peli pinta bastante claramente mi forma de ver la vida, lo que hubiese querido tener mirando al pasado y lo que querría tener a futuro (dejando de lado el final).

Un blog más...

Ok, empecé a escribir este tipo de pavadas -onda diario íntimo- hace décadas pero siempre terminé borrando todo al poco tiempo (después de comprobar mi alarmante estado mental, ja).

Sin embargo, aquí estoy otra vez, a punto de escribir aún más pavadas, perfeccionadas y amplificadas por el paso de la "vida". "Vida" entre comillas porque en realidad voy a escribir sobre la vida que no tengo.

Muchos dirán que para esto sirven los psicólogos o los amigos. Bue:
1) no estoy por garparle a un psicólogo simplemente para escuchar los mambos que debería procesar en un círculo social acorde
2) no tengo un círculo social acorde

Por ende voy a tirar mis palabras al viento.

En fin, siempre el disparador para la creación de estos blogs fue el judaísmo. Tengo una especie de obsesión desde niña. No pasaría como obsesión si, justamente, estuviera metida en el círculo social adecuado... pero para la gente que tengo alrededor soy un bicho raro, con intereses raros -y cansadores-.

En casa el tema "religión" es tabú, hasta el día de la fecha. Mi padre se llama al silencio y mi madre: a la disputa. A ella no puedo comentarle ni J sobre lo que pienso porque lo toma todo para el lado de los tomates, como un ataque personal. Supongo que todo es fruto de la ignorancia. Ni mi padre creo que sepa bien de qué "salió", ni mi madre creo que entienda que el judaísmo no es sólo una religión.

Cada noche me acuesto y surgen mil asuntos en mi cabeza, que olvido a la hora de sentarme a la pantalla. Intentaré retener algunos para seguir explayándome.